MONUMENTOS MENORES mutaciones en el paisaje urbano [2004-2008]

Beijing, Shanghai, Shenzhen, Guangzhou, Chongqing, Nueva Delhi, Bombay, y Ciudad de México

Monumentos menores es un proyecto artístico en el que se reunen registros obtenidos durante cuatro años de recorridos realizados en distintas ciudades de Asia y Latinoamérica. Mediante la fotografía, el ensayo y el video documental realizamos un recuento de artefactos mínimos y efímeros, insertados en los resquicios de una monumentalidad mayor; acotaciones en el discurso de la ciudad o notas al margen que amplían las posibilidades de los objetos que llenan su topografía.Monumentos menores es un relato visual del descubrimiento de una monumentalidad genérica y ahistórica que cristaliza y decae inadvertidamente en el paisaje urbano, delimita un estado de desplazamiento o mutación, clonación, alteración, reutilización, mímesis, por efecto de la acción humana sobre objetos y estructuras situados en el espacio público, disociados de su función original. Estos objetos ponen de manifisto un estado de transfiuarción que altera su identidad original y provoca nuevas caracterizaciones y posibilidades de los mismos. Este proyecto considera especialmente la capacidad de las economías informales para provocar nuevas funcionalidades o desdoblamientos de los mismos, así como retroalimentación e innovación sobre los sistemas formales.
El proyecto se concretó en un libro de artista y en una edición especial de 50 libros objeto seriados, con un empaque fabricado a mano, alusivo a uno de los monumentos contenidos en el libro.

Calvo, Sandra. Ortiz-Antoranz, Pedro. Monumentos menores. Mutaciones en el espacio urbano, Colección Libros de La Meseta, Casa Vecina, México, 2008.  Se realizó además una edición coleccionable de 50 libros objetos, que contienen un empaque escultórico y un dvd con el video de Cirugía Plástica.

Monumento menor: Objeto común de carácter modificado, descubierto accidentalmente en los márgenes del espacio público. Estructura urbana disociada de su función original de manera temporal y precaria. Marca sobre el territorio. Indicador topográfico para la fijación de la memoria durante el viaje o errabundeo.

Mutación: Cambio inesperado de la forma, alteración de la estructura, modificación de la función, variación súbita del uso, transformación del sentido o valor simbólico. Cambio repentino sin etapas intermedias, salto.

Paisaje urbano: Edificios, parques, lotes baldíos. Canales industriales, puentes, pasos a desnivel. Torres de alta tensión. Coches abandonados, sofás  a la intemperie, montañas de arena. Escaleras mecánicas. Excavaciones. Rótulos luminosos, luz neón.

El proyecto Monumentos Menores presenta una serie de registros sobre objetos y estructuras disociados de su función original, por acción de los habitantes o transeúntes del espacio urbano. El nombre del libro está inspirado en un pasaje del ensayo Un recorrido por los monumentos de Passaic, New Jersey del artista norteamericano Robert Smithson, y en su relato del descubrimiento de una monumentalidad genérica –sin  especificidad geográfica- compuesta de ruinas postindustriales, que se erigen y decaen en los márgenes de la ciudad. Por medio del registro fotográfico delimitamos un estado de desplazamiento o mutación, producido por efecto de la acción humana sobre un objeto situado en el espacio público, hasta suplantar su identidad y provocar nuevas caracterizaciones del  mismo.

Sobre la valla divisoria de una autovía hay una hilera de batas blancas secándose al sol. Las prendas han sido colocadas sobre la baranda en un orden calculado y conocido, en una secuencia hipnótica, línea de fuga sobre el pavimento. Un hombre recoge los uniformes  secos y los amontona uno a uno sobre el asiento de su bicicleta, como si fueran cuerpos. La modificación de la valla abre una fisura en la atonía o adormecimiento del paisaje, en forma de irrupción de una cierta domesticidad en la vía pública. Algunos de los barrotes de la estructura han sido forzados. Ocasionalmente, un transeúnte cruza la autovía pasando por el agujero abierto en la divisoria, debajo de  la línea de uniformes.

Las fotografías retienen la intrínseca ambigüedad del encuentro ¿Se trata de objetos hallados o de piezas elaboradas? ¿Quién lo realizó? ¿Fue de manera deliberada o accidental?Monumentos Menores es un retrato microscópico de la urbe, un recuento de artefactos mínimos, temporales, insertados en los resquicios de una monumentalidad mayor, acotaciones, notas al margen en el discurso de la ciudad. En un patio hundido, una torre de alta tensión invadida por un lugar de comida se ha transformado en una aleación de metal y lona. El puesto ambulante ocupa el interior del armazón metálico: una carpa, sillas de plástico apiladas, un tanque de gas, un ventilador de pie cubierto con una bolsa, varias mesas con quemador de propano. Los cables de las lámparas colgantes se enredan en el esqueleto de la torre como plantas trepadoras.El puesto de comida se engrapa al metal, se adhiere a los pilares de hormigón de manera parecida a determinadas formas marinas que se alimentan de las partículas en suspensión que fluyen en la corriente. Yuxtapuestos sobre terrenos baldíos, autovías o traspatios, estos artefactos se encuentran en estado de extrañamiento, traspasados por un tipo de humor no lingüístico equivalente a la ironía en el mundo de los objetos. Un pan abandonado entre los barrotes de una reja es inducido hacia un estado de “epifanía” intermitente. Los monumentos menores aparecen como marcas sobre el territorio, accidentes mínimos -sospechosamente banales- en la topografía urbana: apoyados contra un muro, colocados boca abajo, abandonados furtivamente en descampados o  estaciones de tren. Dos plantillas de cuero se ventilan sobre una lámpara insertada como pedestal luminoso en la banqueta. Las suelas parecen la huella oculta que queda al descubierto cuando se separa una estatua de su soporte.

Hay un descuido significativo en su apariencia, una dejadez intencional. El dueño de las plantillas duerme en el interior de una mosquitera enredada a un andamio. La lámpara emite una luminiscencia neutra y constante. La observación de un monumento menor desencadena una serie de preguntas acerca de cómo experimentamos y entendemos el encuentro con un objeto en el espacio público: ¿Cómo llegó hasta aquí? ¿Qué línea de acontecimientos lo hicieron visible? ¿La modificación de su forma produjo una ampliación o una ruptura de significado? ¿Devino en una transmutación, una sustitución  o una simbiosis? Este tipo de artefactos abiertos puede orientarse como una antena hacia distintos sentidos, definirse a través de sus múltiples estados. Se puede desplegar en disposiciones no previstas, manifestarse en actos inconscientes de clasificación sobre la acera: una matriz de figuras de porcelana, un colchón secándose sobre cuatro sillas. Órdenes espaciales de naturaleza itinerante que activan el espacio público de manera temporal y precaria. Un puesto de acetatos de segunda mano rodea un edificio. Las cubiertas están colocadas una al lado de otra como fotogramas. La colección de acetatos es un dispositivo  portátil. Puede desaparecer de un lugar para reaparecer en otro al día siguiente, puede aumentar de número rápidamente o reducirse en cuestión de horas a una sola unidad. Materia en estado de máxima entropía, a punto de disgregarse en el momento en que se manifiesta,  impulsada por su naturaleza inestable, alta mutabilidad.

El estado de desplazamiento o mutación deja de ser un mero atributo para suplantar la identidad del objeto encontrado; una silla semi-enterrada en una montaña de arena, una motocicleta revestida con un costal, o una caja de carga cosida con metal y cuerda. En todos los casos su naturaleza ha cambiado de especie, se vacía de su sentido típico –silla, arena, motocicleta, costal, caja, costura- para generar el espacio interior que les da su peculiar resonancia:

Varios carteles de cine de un material plástico –arrancados de una valla publicitaria- cubren las goteras de un tejado de dos aguas. Con las lluvias,  el material impermeable ha tomado la forma de la casa, se ha convertido en un liquen tropical  integrado  a la estructura que le da soporte. Los carteles brillan con luz interna contra el cielo gris.

Si bien el monumento menor tiene una naturaleza temporal, en ocasiones experimenta una última transformación que prolonga su existencia: rebasa la condición de desecho para alcanzar un estado de abandono cristalizado, casi intocable. Una bolsa de plástico puede mimetizarse con las piedras de un parterre en un parque y perdurar en ese avatar durante años, como si fuera una piedra más.Extraídos de la materia de lo ordinario, genéricos y únicos a la vez, los monumentos menores se convierten en indicador topográfico para la fijación de la memoria durante el viaje o errabundeo; inscritas en una geometría triangular –de aristas apuntando al paisaje, al objeto y al paseante- que denominamos “encuentro”.Las fotografías retienen la intrínseca ambigüedad del encuentro ¿Se trata de objetos hallados o de piezas elaboradas? ¿Quién lo realizó? ¿Fue de manera deliberada o accidental?Monumentos Menores es un retrato microscópico de la urbe, un recuento de artefactos mínimos, temporales, insertados en los resquicios de una monumentalidad mayor, acotaciones, notas al margen en el discurso de la ciudad.

La observación de un monumento menor desencadena una serie de preguntas acerca de cómo experimentamos y entendemos el encuentro con un objeto en el espacio público: ¿Cómo llegó hasta aquí? ¿Qué línea de acontecimientos lo hicieron visible? ¿La modificación de su forma produjo una ampliación o una ruptura de significado? ¿Devino en una transmutación, una sustitución  o una simbiosis? Este tipo de artefactos abiertos puede orientarse como una antena hacia distintos sentidos, definirse a través de sus múltiples estados. Se puede desplegar en disposiciones no previstas, manifestarse en actos inconscientes de clasificación sobre la acera: una matriz de figuras de porcelana, un colchón secándose sobre cuatro sillas. Órdenes espaciales de naturaleza itinerante que activan el espacio público de manera temporal y precaria.

En todos los casos su naturaleza ha cambiado de especie, se vacía de su sentido típico –silla, arena, motocicleta, costal, caja, costura- para generar el espacio interior que les da su peculiar resonancia:

Si bien el monumento menor tiene una naturaleza temporal, en ocasiones experimenta una última transformación que prolonga su existencia: rebasa la condición de desecho para alcanzar un estado de abandono cristalizado, casi intocable. Una bolsa de plástico puede mimetizarse con las piedras de un parterre en un parque y perdurar en ese avatar durante años, como si fuera una piedra más. Extraídos de la materia de lo ordinario, genéricos y únicos a la vez, los monumentos menores se convierten en indicador topográfico para la fijación de la memoria durante el viaje o errabundeo; inscritas en una geometría triangular –de aristas apuntando al paisaje, al objeto y al paseante- que denominamos “encuentro”.